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Asturias

En medio de los árboles con un eterno verde, montañas que salen de las raíces y mueren ente las pestañas blancas del cielo. En la fabada roja y Ahumada, se dibujan sus símbolos de remolinos, como marcas de romanos sobre la tierra el Lena separa el valle del del verde entre la piedra, caminos de serpiente que separan las montañas, praderas dibujadas de colores cansados, los campos dormido sobre monte. Oviedo como rincón cansado, su perfume de sidra aroma de San Mateo que me habla, ese fénix durmiendo frente a la plaza, ese Campoamor que renacido mira jugando a mafalda, entre sus calles con tejidos para alumbrar al santo, me duermo pensando en sus curvas, como yacen los sueños en la tierra de esa verde Asturias, y sus pasajes que mis ojos tiñen. El cemento y la piedra duermen y bailan, una ciudad descalza, camina por Mieres, Pola, Gijón, San feliz, Campomanez, y miles, como una carretera de sempiternos verdes que en mis ojos vuel...

Vacío

Nada es suficiente para el mundo, ni sus sonidos, ni sus letras, no son nada los vestigios, de los horrores, las heridas que aún sangran o las almas de los que faltan, no significan nada, hay un lugar vacío en el silencio. En sus manos llenas de oraciones, juntan piedras para botar la rabia, juntan balas para regalar armas, el mundo es un lugar vacío donde el amor no existe. No importa lo que uno haga siempre estará mal hacerlo, y entonces es mejor hacer nada, morir en silencio o lo más rápido posible, por que entre más se entiende más tu alma se degrada, no hay nada en el mundo, y lo que hay ya está vendido, tu salud, tu libertad, tu derecho a pelear.

Casa

Hay una cuerda de muchos nudos colgando del fin del mundo, algunos le llaman Chile yo le llamo Casa, y mi casa es una isla por lado codillera y por el otro la marea, no tiene más vecinos que el sonido de las olas y el sonido del viento en la cordillera, se florece su desierto árido, en sus costas que el mar tranquila le baña, es su bandido, robando almas, es el borde del peñasco donde la tierra pierde el nombre es la más cercana frontera; sus montañas vestidas de blanco no dejan pasar almas, sus valles vírgenes frondosos que no dejan ver piel. La cordillera nace y en sus aguas se baña, por sus puntas la gente crece y con ella se baña, y cuando sale congela sus dedos en el hielo eterno. Mi tierra y su gente es igual a su mapa, son áridos, florecido, secos, húmedos, entumidos y acalorados. Son contrastes y equilibrios, de sus propias ideas. Mi Casa es la frontera del mundo y sus ideas Lo que hacen y resulta, en todo el mundo queda...

Si fuera

En manos de un vibrante paraíso, mirando esos tersos labios que dan vida al te amo, y que en tu ojo pegado al mío refleja Andrómeda, mi simpatía al mirar que atado a tus caderas me entregó al golpeteo de tu marea hasta desaparecer de tus orillas, entregados al bohemio y ahumado olor en el bosque que tejen tus cabellos, en un prado plano vuelven a nacer, tus ojos brillar. En el tibio petalo sollozante, que la mañana fría pone al piso, marca el tiempo como el día empieza a arrancar apresurado, se alejan los olores secos que navegaban libres en el aire, y el húmedo devenir de la estación encapsula, entre gotas que prodigas caen dejando su canción sonar sobre la tierra. El triste devenir del óxido, que con el viento frío tejen una melodía en mi oído, y por sobre la luz veo que ni el el universo sabe cuantas estrellas, como una laguna libre en medio de las montañas los colores amarillos y narajas dibujan sus propias constelaciones sobre la tierra, tu y yo por sobre una tabla levitamos,...

Se-ella

Ella susurró un beso en mi oído, en medio de los árboles que agitaban sus alas, al viento un rumor se despedazaba entre las sombras, como un sueño que se destroza al tibio color del día, diamantes que deja el llanto de la mañana, sobre pétalos y hojas dispersas, un descanso. Tu y ese beso en mi oído, rebotando y acelerandose en las paredes oscuras de un deseo. Un susurró era suficiente en ese momento, para desatar las revoluciones de un mundo entero, sus dedos sables, ella y su piel una bandera llamada libertad, en sus ojos el color del mar profundo, y yo en mi velero esperando su tempestad. Un poco de su aroma siempre quedaba en mi mano, una amarra entre más apretaba más me liberaba, su pelo entonces era un velo obnubilante de destellos tristes, cascadas congeladas.

En momentos de estos.

En momentos como estos el agravio más violento es amar, es entregar a tu aroma el placer de la calma, el sentir que mi mano encontró en tu piel un lugar llamado hogar, un cauce el río corre controlado, sin desborde ni sonido. El momento como este el momento donde el romántico esconde su pluma por vergüenza, esconde el sonido de su alma rebotando en su cabeza, donde olvida sus peleas y duerme agobiado, un brote que no encontró primavera, y/o habiéndolo encontrado, nunca maduro su fruto. El momento de estos, son sonidos pálidos de conciencias a ojos ciegos, que se tapan los rayos de sol, que se enojan con la lluvia y el frío, que adolecen de amar la felicidad donde se refleje la alegría, en momentos de estos amar es un pecado y la Utopía un delito, más el cultivo a la incomprensión, es árbol que crece perenne. El momento es el olvido eterno a todas las luchas que fueron dignas de vida.

La Poseía

La Poesía elijo la poesía, su geografía indómita, sus valles caudalosos de plumas, sus líneas y trazos rebeldes, sus conjeturas incoherentes, despertar a una piedra y ponerla a caminar por el río, de acostar a un pájaro para hacerlo cantar en tu oído, de despertar la pena y hacer llorar las nubes; a romper la tierra para dibujar un camino. La Poesía me eligió la Poesía, Me manda a buscarte de musa, para que me odies toda tu vida, por que no te amo como tu quieres, pero lo hago como mejor puedo, aún dejando mudo los besos que nos debemos, cuando mi mano explorando tu piel, dibujó un mapa de tu universo; y aún que amor no es lo que me entiendes, es lo que mejor hago. Odiando la quimera que me despierta en tu lecho, y amando tenerte lejos, sabiendo que el amor que se sufre es el que llega más lejos. La Poesía elige a la poesía, para que en tu letra la mente encuentra la lengua, y el ojo inventa el habla en medio de una hoja escrita en cemento, encuentra un mismo universo, la pa...